Hoy empezamos por fin, la ruta hacia el SUR, el verdadero SUR…El VIAJE AL FIN DEL MUNDO… un lugar allí lejos…donde el mundo deja de ser mundo y se convierte en un sueño.

Lo que relato fue nuestra primera caminata dura. En Linares habíamos hecho el día anterior un pequeño entreno para probar fuerzas. Estábamos preparados.

Treeking hacia el Cráter del Volcán Navidad al lado de otro volcancito llamado Lonquimay. En Chile, todas las cosas grandes se hacen modestas.

Seis kilómetros de ruta. Primero bajamos desde el camino donde nos dejó el Arturo en su 4 x 4 hasta el valle, un valle negro y hermoso, para después subir hasta el mismo cráter.

La ruta, indescriptible. Colores, Texturas, Vistas, Aire, Luz, Paisaje, Arena, Pequeñez, Viento, Soledad, Polvo y Grandeza…. y mil adjetivos más que cabrían bien, dentro….

Arriba el Cráter. El cielo y el cráter, orificio vivo por donde respira la tierra. Al meter la mano por una de sus grietas y sentir la exhalación caliente de la tierra profunda, me hacían sentirla, como respiraba ella, la tierra del fondo.

No les sigo contando. Esto hay que verlo, vivirlo al menos una vez en la vida.

Estoy segura que volveré mucho antes de lo que yo misma piense.

¡Que país tan lindo y yo sin saberlo!!

Pienso en mi familia, pienso en mis amigos, pero chucha! como dicen en Chile, confieso, no los echo en falta…

¡Esto llena demasiado el alma!

Estar aquí es como tocar el cielo, tengo crédito de perdón hasta el infinito.

Tamara

marzo 2011