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Partiendo de Tona y tomando como referencia el PR C-43 desde su inicio en la plaza de la isglésia. Seguiremos por la calle Torres i Bages hasta llegar delante del instituto. Tomamos el camino de Ca l’Agnés, cruzamos el torrente y seguimos hasta el Sorell. Pasada la masía entramos en un túnel de vegetación sobre tierras grises, típicas de Tona. Al abrirse la vegetación veremos a nuestra izquierda la ermita de San Miguel de Vilageriu.

En este punto dejaremos el P.R. C-43. Un indicador invita a acercarse al aqüeducto de Vilageriu, a unos 500 metros, seguimos el indicador pero no lo encontramos, aunque de regalo nos encontramos con el torrente de Güells, lleva aguas cristalinas y lo reseguimos hacia arriba hasta la altura del mas Serrerols. Volvemos hacia atras y seguimos el torrente hasta Vilageriu sin encontrar el acueducto, posiblemete la vegetación lo escondiera. Visitamos Vilageriu y para volver a Tona tomamos el camino pasando por debajo del Mas Vilageriu entrando en un pequeño robledal.

Dejaremos la masía de la Atalaya a la derecha y más adelante tomaremos un camino a la izquierda. De repente, el camino gira y se aparta del bosque entrando de lleno en la plana agrícola. Dejaremos a izquierda una masía (Pasallops) y seguiremos hasta una pista importante. Siguiendo recto hasta llegar al carrer Nou. Poco antes de entrar en TONA tenemos a nuestra izquierda el Mas la Font Tordera y a la derecha els Ginebres. Seguimos hasta la plaza de la Iglesia.

Desde la la plaza de la Iglesia subimos hacia el Camp de les Lloses ( yacimiento arqueológico ) hasta acercarnos a la iglesia de la Mare de Déu de Lurdes. Desde alli tomamos el camino de subida al Castell de Tona. Delsde lo alto las vistas son magnificas, tambien encontramos una antigua torre de vigilancia. Bajamos hasta la iglesia de la Mare de Déu de Lurdes y seguimos el itinerario de la ronda del castell. El itinerario de la ronda del castell es un sendero de un metro de ancho, y con un recorrido aproximado de 1,6 km, que transcurre por la falda del cerro del castillo de Tona. Recorre todo el perímetro de la base del cerro del castillo, pasando por la zona donde cada año se representa el Belén Viviente. A continuación, enlaza con la cara norte del cerro, sigue por una zona boscosa hacia la zona de la Mare de Déu de Lurdes, hasta volver al parque de les Feixetes donde se completa este recorrido circular. En el primer tramo de la ronda y saliendose de ella nos encontramos con la Font de la Suissa y un poco mas allá, un horno ibero.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 13 km ida y vuelta.

Tomando como inicio del itinerario la población de Moià, buscamos el GR – 3 en dirección a Monistrol de Calders. A la altura de Vila-rasa, se puede decir que entramos en plena naturaleza dejando atrás los últimos vestigios urbanos de Moià. Por el camino tendremos la oprtunidad de ver los puntos de interés siguientes: La Vall de Marfà – Salt Candeler – La Tosca – Gorg Estret – Moli de Brotons – Moli de la Marfà – Fonts de Marfà – Marfà – Sant Pere – Cabaña de pierda seca. Es desde Vila-rasa donde la pista se embrutece para los vehículos y se hace mas agradable para los caminantes. Siguiendo el GR – 3 pronto encontramos el primer salto de agua , aunque con poca agua, es el Salt Candeler. Seguimos por la pista observando ls cambios de paisaje y de rocas, A nuestra izquierda siempre las rieras y a la derecha los Cingles de de Montbru.

Unos 3 kilómetro más adelante encontramos el cruce para bajar hacia La Tosca – Gorg Estret – Moli de Brotons. Una cadena parece impedir el paso a vehículos de cuatro ruedas. No hay muchos indicadores, solo alguna flecha roja pintada en algún pino. Esta pista claramente lleva a la ermita de la Tosca. La visitamos y volviendo hacia atrás un poco, un sendero nos llevara hasta el Moli de Brotons. Una vez visitado retornamos a la Tosca y ahora si bajamos hasta la riera. Por el camino de bajada vemos las ruinas del Moli de la Marfà.

Toca pasar la riera de Marfà y o bien pasamos por un desvió antes de llegar al Moli de la Marfà, que esta salpicado de promontorios de roca, nos tendremos que aplicar saltando de uno a otro, o bien donde la pista nos manda a un paso mas liso, apto para vehículos pero a pie hay que descalzarse o impermeabilizar el calzado. Una vez al otro lado, tomamos hacia la izquierda unos cientos de metros y encontramos unas fuentes. Volvemos atrás y tomamos hacia la derecha, es el camino-pista que sube hacia la Marfà pasando y subiendo algunas curvas.

No tardaremos en llegar a la masía de la Marfà situado en una explanada en lo alto de unas paredes de roca verticales. Detrás de la masía y separada de ella se encuentra la ermita de Sant Pere, convertido hoy en funciones de celestial gallinero, con unas vistas mas privilegiadas si cabe que la propia masía. Es el momento de disfrutar de las vistas el paisaje y tomar bocado. Volveremos hasta la ermita de la Tosca por el mismo camino, pero al subir hacia el GR – 3 en una curva con una explanada de roca vemos otra pista que se aleja en dirección norte hacia la riera, La curiosidad nos llevo hasta otro lugar donde hay un salto de agua espectacular y unas formas creadas por este, en las rocas que forman unas canales retorcidas muy bonitas. De vuelta y a menos de 1 kilómetro de Vila-rasa, encontramos un desvió hacia la izquierda donde había una cabaña de piedra de planta circular, muy bien conservada.

Y para los que esteis interesados, aquí os dejo una historia llamada EL SECRETO DE MARFÀ
Y este otro es un documento pdf que comenta datos interesantes sobre EL BOSC: LA VALL DE MARFÀ …
Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 13 km ida y vuelta.
Se llega a Canyamars, punto de inicio de este itinerario, siguiendo la carretera BV-5101, que parte del pueblo de Dosrius (Maresme). Desde Canyamars se sigue la pista de Can Bordoi lleva hasta el Pou de Glaç acompañando en todo momento al torrente de Canyamars. Hay que salir de la población por la calle del Camino del Pou de Glaç. Por una amplia pista se alcanza esta construcción circular y semienterrada en el suelo. Se trata de un edificio de notables dimensiones que antiguamente era utilizado para guardar la nieve o el hielo que durante el invierno se formaba en el torrente o en las pozas de agua cercanas. Hay quien asegura que es el edificio de estas características más grande de Catalunya.

Siguiendo la pista que remonta el valle por la vertiente izquierda del torrente, se atraviesan unas bifurcaciones que conducen a otras tantas masías. En Can Cunit destacan aparejos de labranza hoy en día en desuso. Can Xerrac, Can Rius, Can Cot y Can Pau de la Rosa son nombres de algunas de las casas de esta zona. Después de cruzar el torrente a la altura de Can Rius. En eta entrada a la Masía hay señales en el muro de color amarillo y violeta, el paso esta cerrado hacia la masía pero por la izquierda y por el primer prado podemos llegar hasta el camino lateral del torrent d’ en Rius. La ruta va ganando altitud con rapidez a la vez que se va separando del lecho de la riera. Y llegamos a la curva hacia la derecha que pasa por detrás del bosque de Can Rius pasando por unas pequeñas viñas abandonadas. Al seguir y antes de que el camino comience a bajar giramos hacia la izquierda y siempre hacia arriba. El camino ya se ve que no es muy transitado. Pero siguiendo siempre hacia arriba, finalmente llegamos al cruce de el GR – 92 a la altura de Ca l’Arenes.

Siguiendo el GR – 92 hacia la derecha y subiendo llegamos al area de esplai del corredor. Desde alli seguimos el itinerario marcado en azul que nos llevara hacia las Roques de Mataro. Un poco antes un hito verde con una flecha y nada mas, nos indica que bajando unos cientos de metros se encuentra la Font de la Teula o del Grebol o Grevol. Retomamos la ruta azul hasta llegar al Santuario. Junto a la cumbre más elevada de esta cima se encuentra el santuario del Corredor, de gran veneración en la zona y dedicado a la Mare de Déu dels Socors. Se trata de un edificio de estilo gótico tardío (siglo XVI) que goza de una inmejorable situación. El sendero desemboca en la pista del Solell. Por la derecha, un caminito asciende con fuerza, es el Camí dels Misteris, que lleva hasta el santuario. Existe servicio de hosteleria.

El regreso se efectúa siguiendo la pista de Can Bordoi hasta el desvío en Cal Arenes. Por la izquierda, la ruta inicia un descenso que en poco más de media hora llega hasta el Pou de Glaç y despues el retorno a Canyamars tras visitar la iglesia parroquial, dedicada a Sant Esteve.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 13 km ida y vuelta.

No esta muy claro el tiempo hoy, nublado, húmedo, lluvioso, pero eso no es escusa para salir a andar un poco, mientras no se ponga demasiado feo. Las predicciones no parecen indicar tormentas importantes, así que nos dirigimos hacia Sant Quirze Safaja que es el pueblo situado más al sur del Moianès. Se extienden en medio de una zona montañosa rodeada de bosques de pino, robles, encinas y vegetación de ribera. Lo atraviesan varios torrentes y arroyos y también el río Tenes. Al sureste encontramos los Cingles de Bertí. En el núcleo del pueblo esta la iglesia parroquial de Sant Quirze y Santa Julita, situada en el casco antiguo, en lo alto de un acantilado llamado “La Molla”.

Partiendo del parquing que hay delante del ayuntamiento, nos dirigimos a este y subiendo por las escaleras que salen del patio que nos llevan a la subida de Màrius Torras. Subimos hasta arriba del pueblo donde esta la iglesia de Sant Quirze y Santa Julita, la pasamos y siguiendo el camino hasta el final llegamos al Mirador de la Campana con una expendida vista del Vall de Tenes. Volvemos hasta la iglesia y ahora tomamos el camino de la derecha hasta llegar al Parc del Aigua por el camino del Moli Vell. Rodeandolo hasta llegar al puente que lo cruza y hacemos la curva que va siguiendo por las marcas del GR – 177. Este pequeño recorrido lo hace por entre las casas del pueblo hasta llegar al centro deportivo. Siguiendo la pista hasta Cal Calabrut y siempre bajo las marcas del GR – 177, salimos del pueblo y nos dirigimos por esa pista hacia Castellderçol.

El camino trascurre por la pista siempre al lado de la Riera de Sant Quirze hasta que llegamos a una especie de cruce de caminos. A la izquierda vemos en lo alto de una colina La Noguera. Pasamos la carretera C – 59 al otro lado y andamos al lado de ella unos 100 o 150 metros hasta encontrar la pista que sube a la Noguera. Subimos hasta una curva cerrada derecha y después Izquierda y llegamos a La Noguera. Una vez visitada, volveremos a la curva e iremos hacia La izquierda por una pista de subida, seguiremos un trecho hasta que se trasforma en un sendero y que nos llevará poasando por un limpio bosque de pinos hasta Cal Revitllat. Después bajando al torrente de nuevo seguimos la pista que va hacia el Castell de Sant Miquel y pasaremos por la poua de Cal Revitllat.

Pasado el Castell de Sant Miquel, bordeándolo por la izquierda, nos lleva al núcleo de Castellderçol. Cruzando el pueblo hasta llegar de nuevo a la carretera C – 59 encontramos el arco de el Hostal de Castellderçol. Al final en la esquina tomamos a la izquierda y veremos las señales del GR – 177 en dirección a Sant Quirze Safaja. Tomamos el camino y pronto veremos como el gr se desvia hacia la derecha y se trasforma en sendero. Ya estamos cerca de la Font de Sant Antoni, descansamos y tomamos bocado. Lugar fresco y por debajo del nivel de suelo colindante unos 4 metros. Al continuar seguiremos el sendero del GR – 177 y pasamos al lado de la masía l’Horta. Mas adelante tuvimos que pasar la riera con un poco de maña, pues esta bastante llena de agua. Finalmente reencontramos el cruce de la Noguera y continuamos por el GR hasta Sant Quirze Safaja pasando por Cal Calabrut y tomando el primer puente que nos permite cruzar la riera, bajamos de nuevo hasta nuestro punto de inicio.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 13 km ida y vuelta.

Iniciamos el itinerario en el cruce de la carretera BV-1221, que une Terrassa con Talamanca. Justo en el km 7,2, subiendo de Matadepera al collado de Estenalles, debemos torcer a la derecha por una pista. Bajamos a la riera, seguimos hacia arriba un centenar de metros y torcemos a la derecha. Más adelante hay una bifurcación; se continúa por la derecha. Llegamos a Can Robert (a 2 km de la carretera) y proseguimos por la izquierda, ahora en subida por otra pista que, en 2 km de pendiente cuesta arriba, lleva hasta Can Pobla.

Desde Can Pobla tomamos el camino de Can Pobla a la Mola por la izquierda y subiendo por medio de senderos zizzageantes, pasamos por el avenc de Can Pobla y poco después conecta con el Cami dels Monjos. Siguiendo hacia la Izquierda, poco despues de pasar unas curvas entre rocas, ya estamos en la Mola.

De vuelta tomamos el cami dels Monjos hasta el desvió a Can Pobla y de allí retornamos por el mismo camino, esta marcado pero hay marcas un poco desgastadas.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 12 km ida y vuelta.

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