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El sendero de pequeño recorrido PR-C 42 de Taradell tiene una distancia total de 16 km. y es circular. El desnivel acumulado es de 380 m. y la duración aproximada es de 4 horas y media. También hacerlo por partes es una buena opción. Así nosotros vamos a acercarnos al Castell de Taradell o de Can Boix desde Taradell usando parte del PR-C 42, pero incorporando ciertas variantes para pasar por otros lugares curiosos.

Aparcamos en una zona de parking cerca de Sant Genis. La iglesia y campanario de Sant Genis esta situada en el NW de la parte antigua de la villa de Taradell, está documentada desde el 950 pero de este templo primitivo casi ya no queda nada. Reedificada en época románica y consagrada en 1076 queda de ella el magnífico campanario de planta y tres pisos, realzado el siglo XVIII y reproducido en 1929 en el Poble Espanyol de Barcelona. Después visitamos la Capilla de Sta. Llúcia situada en el centro de la villa antigua y de la plaza que lleva su nombre, se construyó entre los años 1547 y 1561. Es un edificio pequeño de estilo gótico tardío que consta de una sola nave, cubierta de nerviaciones con clave de bóveda y ábside poligonal.

Después nos dirigimos hacia la Font Gran, situada bajo la población ya la orilla de la riera de Taradell, es uno de los lugares más bonitos que hay que ver del pueblo. La entrada está presidida por un plátano centenario de más de 20 metros de altura, árbol catalogado como monumental de Cataluña. La fuente, antes llamada Fuente de Sant Genís, muestra 7 caños de metal y una cabeza de león de piedra en el centro y data del año 1790. Ya encontramos las marcas amarillas y blancas del PR-C 42.

Salimos desde la Font Gran, siguiendo el PR-C 42 en dirección a la encina pluricentenaria del Pujol y la antigua cantera del Pujol. Continúamos dirección a el Bou, dejando momentaneamente el PR-C 42 para después bajar hacia la carretera, donde la seguiremos durante un tramo hasta encontrar la entrada de la pista de la Mansa. Seguiremos por la pista principal hasta encontrar de nuevo las marcas del PR-C 42 que nos conducirán hasta el Castillo de Taradell. El Castillo de Taradell, conocido popularmente por Castillo de Can Boix, nombre de la casa de campo más cercana a la antigua fortificación, es un edificio medieval adaptado a la gruta del cerro sobre el que se edificó. Tenía una función militar y de defensa. Fue el centro de un gran término repartido en cuatro municipios. Está documentado el año 893 y pertenecía inicialmente a unos caballeros, los Taradell, que dieron nombre al castillo y del que ha derivado la denominación de la población. Ahora se encuentra en estado ruinoso, pero las ruinas han sido consolidadas y mantiene una estructura arquitectónica muy bien conservada. Tiene una situación excepcional con grandes vistas a todo su alrededor y un entorno de cuevas y sectores de gran belleza.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 14,5 km ida y vuelta.

Hoy parece que el tiempo da una tregua, hace sol y el aire esta fresco. Así que daremos una vuelta por el Besòs. A medida que avanzamos vemos una gran marea de viandantes y ciclistas, me hace pensar que la gente tenia muchas ganas de que saliera el sol, seguramente también, pero el motivo mas bien se debe a que hemos coincidido con una bicicletada, lo cual va confirmándose a medida que vamos viendo controles y demas zarandajas.

El Parque Fluvial del Besòs es un espacio público ubicado a lo largo de los últimos 9 kilómetros del cauce del río Besòs, desde la confluencia con el río Ripoll hasta la desembocadura en el mar Mediterráneo. A lo largo de los 3 primeros kilómetros del Parque -desde el Puente de Montcada en el municipio de Montcada i Reixac hasta el Puente de la Pota Nord en el municipio de Santa Coloma de Gramenet- el río se halla rodeado de zonas de prado fluvial además de playas, islas, meandros, y 60 parcelas de zonas húmedas. En la siguiente zona del Parque Fluvial del Besòs, desde el Puente de la Pota Nord de Santa Coloma de Gramenet hasta el Puente del Ferrocarril en Sant Adrià de Besòs (unos 5 kilómetros de cauce), la vegetación en ambas orillas está formada por césped (unas 22 hectáreas), y es accesible a los usuarios mediante rampas y escaleras de acceso.

Desde estos accesos, en primer lugar se llega a una franja asfaltada que permite el paso de bicicletas y personas así como de los vehículos de servicios, y antes de llegar al curso hídrico encontramos una amplia franja de césped que se puede pisar. La última zona del Parque es la desembocadura, un espacio estratégico por su interés ecológico y paisajístico que comprende los últimos centenares de metros del río.

Llegados al final podemos tomar dirección hacia la izquierda o hacia la derecha. Si tomamos hacia la izquierda podemos seguir hacia el Port de Badalona, Playa del Coco, Playa del Pont del Petroli, Pasarela o pont del petroli, etc. Si tomamos hacia la derecha pasando el rio Besòs por el puente de la Marina del Besòs, podemos seguir hacia la playa del Camp de la Bota, Parc de la Pau, Zona Fòrum 2004, Playas de la Mar Bella, Playa del Bogatell, Playa Nova Icària, Port Olimpic, etc. … a gusto de cada cual.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 25 km ida y vuelta.

Resulta interesante de tarde en tarde pasear por las ciudades y comprobar a través de sus edificios y calles como la historia va dejando su huella. Sabadell es una de esas ciudades que el pasado esta escrito en las paredes y también como no el presente va dejando edificios singulares que significaran igual que los mas antiguos un pedazo de historia y un reflejo de los tiempos.

Sabadell en la época moderna (siglos XVI-XVIII) – Las primeras casas fuera del perímetro enmurallado de la ciudad se empezaron a edificar a partir del siglo XVI. La villa continuó creciendo durante el siglo XVIII. De una superficie de 37.900 metros cuadradados en el siglo XVI, se llega a los 78.272 m2 en el siglo XVIII. La industria textil más importante durante los siglos XVI, XVII y XVIII fue la lanera, seguida, a mucha distancia, por la del tejido de lino. En 1559 se creó el Gremio de Pelaires (más tarde denominado Gremio de Fabricantes) a fin de establecer las reglas del oficio y favorecer el crecimiento de la actividad textil.

Siglo XIX, de villa pasa a ciudad industrial – La ciudad pasó de los 2.000 habitantes de principios de siglo a los 23.044 (censo de 1897). El carácter industrial de Sabadell se vio reforzado durante este siglo, en el que destacan diversos acontecimientos como la instalación de la primera máquina de vapor en una fábrica textil (1838) y la fundación de la Sociedad de Amantes de la Agricultura y la Industria de la villa de Sabadell, que se preocupaba del abastecimiento de agua para la industria y la población, tema siempre grave en Sabadell. Durante la segunda mitad del siglo la villa vio la llegada de la línea de tren que la conectaba con Barcelona, se instaló el alumbrado público en las calles céntricas (primero de gas y más tarde eléctrico) y se hicieron las primeras alcantarillas. Dos instituciones financieras nacen durante la segunda mitad del siglo: la Caixa d’Estalvis de Sabadell (1859) y el Banc de Sabadell (1881). En el ámbito cultural, cabe destacar la renovación del Teatro Principal (1866) y la fundación de la Academia de Bellas Artes (1880). En el año 1877, Sabadell obtuvo el título de ciudad. En aquel momento contaba con 18.000 habitantes aproximadamente, un número que fue creciendo con la inmigración procedente del resto de Catalunya, de Alicante, Murcia y València. La actividad económica se mueve básicamente en torno a la industria textil.

1900-1979, el gran crecimiento y la crisis – El siglo XX es el del gran crecimiento. Los 182.012 habitantes de 1975 casi multiplican por ocho la población del 1900, que era de 23.294 ciudadanos. Durante el siglo XX, Sabadell experimenta un fuerte impulso industrial, sobre todo en el textil y la metalurgia, y moderniza su economía con los servicios. Algunos edificios emblemáticos de la ciudad se construyen durante la primera mitad del siglo: los edificios modernistas del Hotel Suizo (1902), del Despacho Lluch (1908) y de la Caixa d’Estalvis de Sabadell (1915), y también la Torre del Agua (1918) y el Mercado Central (1930), entre otros. La crisis económica de los años setenta afecta a numerosas empresas de la ciudad, que acaban cerrando sus puertas.

De esta historia, aqui resumida, quedan como testigos edificios emblemáticos tales como: Hotel Suizo (1902) – Casa Taulé (1904) – Despacho Lluch (1908) – Edificio Obra Social Caixa de Sabadell (1910) – Edificio Caixa de Sabadell (1915) – Torre de l’Aigua (1918) – Teatro Municipal La Farándula (1956) – Casa Duran (siglo XVI) – Pou de Gel de Sant Oleguer (siglo XVII) – Conjunto de viviendas de la c. de Sant Antoni y vivienda de la c. de la Borriana (siglos XVI-XVII) – Campanario de Sant Fèlix (siglo XVIII) – Casa Antoni Casanovas (Museu d’Història) (1859) – Ayuntamiento de Sabadell (1872) – Gremio de Fabricantes (1883) – Estación de tren (1889) – Torre Gorina (1889) – Casa Ponsà (1891), etc etc …

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 13 km ida y vuelta.

Hoy la ruta la hemos diseñado finalmente en función del tiempo, ya que en principio hubiera sido mas larga alrededor de toda la zona, así que la hemos acortado por si acaso, pero finalmente ha sido un día bastante bueno. Empezamos con lluvias fuertes cuando pasábamos a la altura de Centelles, a medida que nos acercábamos a Vic la lluvia era mas fina y al llegar a Sant Julià de Vilatorta parecía que se despejaba y salia el sol. Así que por si llovía con fuerza decidimos hacer primero la ruta dels Molins y después una ruta urbana por Sant Julià de Vilatorta, para ver la cantidad de edificaciones singulares del pueblo y como no una visita al Castell de Bellpuig. Nos llovió por el camino pero no con demasiada fuerza y poco rato.

La Ruta de los Molinos Harineros ha permitido la recuperación de un camino que bordea el torrente de Sant Martí y de los diferentes elementos hidráulicos que abastecían. Muestran los seis molinos que hay a lo largo de su recorrido. Se trata de un camino con poco desnivel, con puentes y pasos que permiten observar una serie de canales y acequias, balsas, presas, fuentes, “sillas” y molinos. El recorrido es suave y llano, y enlaza los pueblos de Calldetenes y Sant Julià de Vilatorta.

Poco antes de llegar al Molí del Pujol nos encontramos una curiosa construcción de madera, se trata de un Horreo del tipo Asturiano. Nos acercamos y conocemos a Llorenç, que es quien lo construyo, nos contó la historia de como se enamoro de este tipo de construcciones en un viaje a Asturias, donde al igual que a nosotros nos llamo la atención este tipo de construcciones y allí nació su idea de construir su propio Horreo. Cabe mencionar que aun si cabe tiene mucho mas merito el hacerlo como auto-construcción, saber que lo hizo con materiales de reciclaje, maderas y postes que tuvo que limpiar de clavos, lo mantuvo ocupado durante mucho tiempo. A mi personalmente me toco la fibra por que soy de ese tipo de personas que me gusta auto-construir todo y ademas con materiales reciclados, nos entendimos rapido. La amabilidad de Llorenç nos hizo sentir muy a gusto, nos invito a ver su Horreo por dentro y nos explico un montón de cosas sobre los nidos de diferentes aves ya que el es un gran aficionado a la observación de aves y de otras especies, allí mismo tiene una gran muestra de tipos de nidos. Desde aquí le mando un sincero saludo y felicitación por ser como es. Espero volver a coincidir algún día cuando pase por esa zona ya sea en bici o andando.
De vuelta llegamos de nuevo al Parc de les Set Fonts, magnifico lugar. Nos acercamos hasta el Castell de Bellpuig o también llamado El Casal de Bellpuig. En el siglo XII el pueblo de Sant Julià pasó a dominio de los señores de Bellpuig, lo que provocó que durante los siglos XIV y XV se llamara también Sant Julià de Bellpuig. Son un buen testimonio las dos bellas paredes que aún quedan del casal fortificado. Se encuentra situado sobre la cima cerca del parque de les Set Fonts. Despues seguimos una ruta por el interior del pueblo donde encontramos edificios y calles con mucho encanto. Este pueblo debido a la frondosa vegetación que le rodea, a la abundancia y la calidad de sus aguas, hicieron que desde principios del siglo XX Sant Julià de Vilatorta fuera elegido como lugar de veraneo, de reposo y de tranquilidad, y que se construyeran numerosas torres y chalets modernistas. La gran mayoría de estas edificaciones las encontramos situadas a la entrada de la población.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 11 km ida y vuelta.

Después de años sin pasar por Riells del Fai y después de ver unas fotos del amigo Sergi Fornasari nos entra la curiosidad por volver. Este itinerario mas o menos circular nos ofrece una vista general sobre Riells del Fai, así como una panorámica de los cingles del Bertí y de parte de la Vall del Tenes. De Sant Vicenç de Riells nos dirigimos hacia Can Jaume y de allí a través de un sendero entre olivos, hacia la Pineda para finalmente llegar al Tenes. Encontramos el gran Platano y la fuente de la Pineda, algo mas adelante el Gorg del Jeroni, si subiéramos mas arriba encontraríamos mas gorgs, pero retornamos para seguir el camino hacia la Madella. Poco antes de llegar a la Madella encontramos los restos del molino de la Madella de estilo popular del gótico tardío (siglo XVII) de planta rectangular, de dos alturas. Conserva algunas muelas dentro.

La Madella es una edificación de estilo gótico tardío (siglo XVII) con varios cuerpos añadidos. El edificio principal es de grandes dimensiones, de planta baja, piso y buhardilla, de tres cuerpos de ancho y cubierta a dos aguas. Las aberturas están enmarcadas con sillares escuadrados de piedra arenisca de la zona y el portal es de arco de medio punto adintelado. Sobre esta masía existe una leyenda que cuenta que un antiguo propietario de la casa fue quien mató a la última loba que habitó los Cingles de Bertí, y que la pata de loba que se conserva clavada en la puerta principal es de este último ejemplar. Despues de pasar las torres de Madella, encontramos dos postes paralelos que dan la entrada al antiguo y empedrado camino que lleva hasta Sant Miquel del Fai. El camino gana en pendiente y las vistas son magnificas para observar, la antigua central, San Marti y los saltos de agua del del río Tenes. Al final de un tramo de escaleras un mirador natural, enmarcado por un viejo roble, nos permite la visión de las cascadas y de Sant Miquel del Fai.

Sant Miquel del Fai es uno de esos lugares que parece imposible encontrar cerca de una gran ciudad como Barcelona. Un monasterio cuyos orígenes datan ya del año 997, cuando se construyó la ermita románica rupestre, y enmarcado en un paisaje rocoso fascinante en el que se precipitan al vacío las cascadas del río Tenes y Rossinyol con casi 200 y 100 metros de caída respectivamente. Volvemos a bajar por el camino que llegamos hasta encontrar el desvió indicado hacia la font Fresca. Este camino bordea a una cierta altura el valle y pasa por unas formaciones rocosas de color rojizo, que destacan del color de otros cingles de los alrededores. Pasamos por la Roca Roja, que seria mas o menos la esquina de los cingles, Estamos en las costas del Batlle. Desde aquí se tienen muy buenas vistas tanto de Riells de Fai como de los Cingles del Perer y el Turò de les Onze Hores. Seguimos el camino marcado con hitos de piedra y alguna que otra marca amarilla hasta el desvío de bajada, un sendero que nos lleva hasta las proximidades de Can Tabola.

Encontramos un cruce con el indicador hacia la font Fresca, dice unos 500 metros, subimos y pasamos bordeando un deposito de agua. Mas arriba el sendero escalonado y cerrado de vegetación nos muestra unas pozas de agua cristalina con unos pequeños saltos de agua donde la perra NICO se baña a tutti plain. Desandamos el sendero escalonado y tomamos finalmente el camino hacia el pueblo pasando al lado de Vallderrós.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 9 km ida y vuelta.

Hoy el día se presentaba cubierto, aunque las predicciones no indicaban esta situación, así que las pequeñas gotas de lluvia se dejaban sentir, ademas de que la ruta prevista no podrá ser porque hay grandes obras por donde pretendíamos pasar. Pero modificamos un poco los planes y así aprovechamos el día aunque llueva “que llovió”. No nos quedamos sin ver un lugar que era la meta de la ruta en si, els aiguamolls de Les Llobateres.

Los Aiguamolls de Les Llobateres es una zona de ocho hectáreas de gran valor natural. En la antigua gravera que hubo en la zona se planificó una restauración que ha convertido el espacio en una zona húmeda, con una balsa de retención de aguas de grandes avenidas en la llanura aluvial del Tordera. Esta actuación, además de la importancia para la biodiversidad, actúa como una fuente de prevención para las crecidas del río, conocidas como torderades.

Ya en Los Aiguamolls de Les Llobateres, lo rodeamos visitando distintos puntos de observación de aves. Al volver tomamos el Cami Ral de vuelta hacia La Batllòria y en la salida de los Aiguamolls vemos un letrero de Can Puig y lo seguimos hasta un puente que cruza por encima de la autopista. Al otro lado una pista nos lleva hasta Cal Mas y Ca l’Oller, desde allí y tomando el GR-83 llegaremos hasta el puente que cruza la riera de Fuirosos, que va cargada de agua y es una delicia poder verla así, antes pasamos por la fuente de Sant Joaquim, con un pequeño chorito de agua y después de cruzar el puente y una pequeña subida ya estamos en Can Puig de Fuirosos.

Can Puig de Fuirosos es una antigua “masia” catalana del siglo XII que resiste al paso del tiempo y que se ha construido por fases gracias al crecimiento económico de sus consecutivos propietarios. Durante el siglo xx cayó en el abandono hasta que Alex y Mónica se enamoraron de esta magnífica casa rural situada en “La Vall de Fuirosos” (Parque Natural del Montnegre). Actualmente está parcialmente rehabilitada y preparada para acoger tanto a parejas como a grupos en régimen de pensión completa y pensión media. Can Puig tiene una capacidad máxima de 12 plazas lo que permite intimar con los demás huéspedes y con los propietarios que ofrecen siempre un clima familiar y armónico en consecuencia con el lugar. La comida de Alex y Mónica especialmente casera se elabora con ingredientes naturales del huerto o del mercado según temporada.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 16,5 km ida y vuelta.

En multiples ocasiones al pasar por la C – 17 para ir a hacer alguna ruta, la mirada se nos va hacia el lado del Rio Congost y en mas de una ocasión he pensado que estaría bien reseguir el rio, porque de vez en cuando asoman unas imagenes muy atractivas del mismo. Asi que hoy a llegado el dia.

Después de informarme un poco, veo que ya desde hace algún tiempo, el Centre Excursionista Garriguenc ( voluntarios ) en colaboración con el servicio de mantenimiento de parcs i jardins del Ajuntamento de la Garriga, realizaron la limpieza y desbroce del camino fluvial que va del norte del casco urbano del municipio “Els Pinetons” hasta el barrio de Can Gallicant, en el límite con Figaró. Es un tramo de unos cuatro kilómetros que pasa junto al río Congost. Con la limpieza, el camino ha quedado transitable para personas y bicicletas.

Pues bien esta decir que realmente me a gustado mucho el itinerario que hicimos hoy, mejoro mis espectativas, pasando por muchos tramos húmedos y sombríos y con unos paisajes muy bonitos. Saliendo de Els Pinetons, al poco pasas un túnel por debajo de la autovía, es allí mismo donde empieza el sendero. Pasamos unos enormes Plátanos y de momento el Congost a nuestra derecha, pronto en un alto del camino nos podemos ya acercar un poco mas y la perrita ya se pega su primer baño. Solo en un pequeño tramo se acerca a la autovía, pero el resto discurre muy agradablemente acompañados de todo tipo de vegetación y campos de cultivo. Veremos Masias como; el Moli de Blancafort, Can Palau, Can Mas a la derecha y en lo alto de la colina derecha, Las fuentes de el Pontet y la dels Gitanos y desviándonos del dinerario principal, acercarnos a Ca n’Oliveras, muy recomendable el paisaje que alli se encuentra.

Buscando la Font dels Enamorats, por los alrededores de Ca n’Oliveras, que no encontramos, acabamos descubriendo un rincón de unas Gargantas impresionantes en el torrente de Ca n’Oliveras. Al bajar de nuevo toca acercarse al barrio de Gallicant, vale la pena. Finalmente llegamos a figaro por la font dels Gitanos, pasando debajo del viaducto de Sant Jordi, hasta que finalmente nos acercamos a la Estación de tren, donde hay un punto de información y servicios. Nos atendieron muy bien. Al volver recomiendo, siguiendo el track de esta ruta, acercarse al Castell de Rubinat, curiosa edificación, que recogió a muchos refugiados durante la guerra civil por el 1936. Siguiendo hasta una zona industrial donde hay un puente metálico que permite cruzar el Congost de nuevo y tomar el camino de vuelta.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 13,5 km ida y vuelta.

Hace ya algún tiempo, comenzamos a apreciar las orillas del Ter a su paso por multitud de poblaciones, y seguir el GR – 210, proporciona una cantidad de sorpresas agradables, que recomiendo visitéis cuando tengáis la oportunidad. Podéis ver la “Ruta – Manlleu – Roda de Ter“, y hoy seguimos desde Roda de Ter a Tavèrnoles – Sant Feliuet – Savassona etc.

El pont vell - De origen romano, por este viaducto pasaba la strata francisca o camino a Francia. A finales del s. XVI y en 1617 sufrió graves desperfectos a causa de los aguaceros y en 1648 fue reconstruido; gran parte de los guijarros actuales son de esta época. En el s. XIX se le realiza una remodelación que provocó el dicho popular: “pont sobre pont i una església a cada cap”(puente sobre puente, y una iglesia en cada extremo).

La Blava – Antigua fábrica textil “Tecla Sala e Hijos”, en la que trabajó el poeta Miquel Martí i Pol, entre otros muchos vecinos de Roda. Denominada así por el color del edificio.

Iglesia de Sant Pere de Roda – situada en l’Esquerda data de la primera mitad del s. XI y fue destruida en el año 1314. En la actualidad se pueden ver algunos de sus restos. Cuando los habitantes de Roda se trasladaron al núcleo de Sta. Maria del Cap del Pont arreglaron el edificio. En el siglo XVIII se construye la iglesia nueva, que fue inaugurada en 1782, obra del maestro Joan Soler i Faneca.

El yacimiento ibérico y medieval de l’Esquerda – se halla situado en uno de los meandros del río Ter, antes de adentrarse en las Guilleries. Este destacado espacio, rodeado por el río y flanqueado por pronunciados acantilados a este y oeste, estuvo ocupado desde del siglo VIII aC hasta el siglo XIV dC.

Sant Feliu de Savassona – desde la localidad de Tabérnolas (Tavèrnoles), pasado el pueblo, aparece la iglesia a la izquierda de la carretera, antes de descender hacia el valle del Ter. La iglesia está situada sobre una colina conocida como el Puig de Sant Feliuet. Está dedicada a sant Feliu, el mártir primitivo de Gerona, elogiado y cantado por el poeta Prudencio en el siglo V. Ver más sobre este tema

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 20,5 km ida y vuelta.

El lugar de Gallecs se menciona por primera vez en 904, en el acta de consagración de Parets. El templo “Santa Maria de Gallecs“, en cambio, no aparece documentado hasta el año 1007. Ya en el siglo XI aparece como parroquial, aunque en el siglo XV no tenía cura fijo y tenían que ofrecer el culto los sacerdotes de las parroquias vecinas. En 1499 se convierte en sufragánea de Sant Genís de Plegamans. Posteriormente volvió a tener rector propio debido a diversas disputas entre los fieles, los habitantes de Plegamans y el rector. A finales del siglo XIX se anexionó a Sant Vicenç de Mollet.

Iglesia parroquial de Sant Esteve de Palaudàries

La parroquia aparece citada por primera vez en un documento del año 1059, en el que el conde de Barcelona Berenguer Ramón y su esposa Almodis ceden la iglesia de Sant Esteve y el feudo condal de las tierras de la parroquia a Mir Geribert y Guisla. En este mismo documento, Mir Geribert y Guisla reciben también el resto de las parroquias que formarían la Baronia de Montbui. En estos momentos, ya se puede hablar de la existencia de una iglesia prerrománica o románica en este lugar.

Durante los siglos siguientes encontramos numerosas referencias al lugar y a la parroquia de Palaudàries, en las que se mencionan varias masías del término. En la visita pastoral de 1305, se reconoce la iglesia de Sant Esteve de Palaudàries como parroquia. En ese momento, había una población de entre 45 y 60 habitantes a lo sumo. En la visita de 1421 se concede una licencia al párroco para que los domingos y festivos pueda celebrar dos misas, una en su iglesia y otra en Parets, ya que los réditos de Palaudàries eran insuficientes para sustentar el sacerdote. En 1718 había 69 habitantes en Palaudàries, y en 1787, el término tenía 73 habitantes.

En los siglos XIV y XV la jurisdicción de esta parroquia fue cambiando de manos, como lo hicieron el resto de las que integraban la Baronia de Montbui. En 1835, al disgregarse la Baronía, Palaudàries se unió a Lliçà d’Amunt y fue independiente religiosamente hablando. Actualmente, ya hace tiempo que no se celebra misa regularmente en ella; asimismo, depende de la parroquia de Sant Julià de Lliçà d’Amunt.

Can Coscó y ermita de Sant Valerià

De la iglesia de Sant Valerià “de Roberts” hay algunas noticias explícitas desde el siglo XIII y fue en el XVI cuando se reedificó o quizás trasladó al sitio actual. Por su parte, la familia Cuscó aparece documentada en el siglo XV, cuando en 1490 Bartolomé Cuscó era alcalde de la baronía de Montbui. Probablemente, sin embargo, el origen del mas Coscó es más antiguo. El edificio actual parece que es del siglo XVI. En el siglo XIX, la heredera Cuscó se casó con el heredero del mas Cerdà de Plegamans, de forma que la casa se convirtió en una granja. Aunque el linaje de la familia era “Cuscó”, con la actualización del nomenclátor de toponimia hecha por la Generalitat hace un par de años, se aprobó la grafía “Coscó” para denominar la masía. En este lugar se celebraba uno de los aplecs más populares de la comarca el segundo domingo después de Pascua. Actualmente, se sigue celebrando este aplec el segundo fin de semana después de la primera Pascua o Pascua Florida.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 20 km ida y vuelta.

El Serrat de l’Ocata es un barrio de L’Ametlla del Vallès situado al norte del municipio, junto a Figaró-Montmany y Bigues i Riells. El barrio original es un conjunto de casas del siglo XIV cercanas al Santuario de Puiggraciós. Actualmente quedan integras una docena de casas (can Panxa Rossa, can Rit, can Bragas, Can Tomeu, Can Roses, Can Xacó, can Mestre, Can Joanet, Can Manel, Can Joan Badia). En la misma zona encontramos mas Puigllonell, una gran finca originaria del siglo XII.

El santuario de Puiggraciós, edificado entre los años 1701 y 1711 en un lugar muy cercano donde, según la tradición, fue encontrada la imagen de la Madre de Dios. Históricamente ha formado parte de la parroquia de Montmany, pero desde después de la Guerra Civil, concretamente el año 1946 y después de un breve período en que estuvo asignada a la parroquia de Figaró, se encuentra vinculado a la parroquia de l’Ametlla, desde donde el acceso es más fácil, aunque, administrativamente, sí que es de Figaró-Montmany.

El Clascar, antigua domus o casa fuerte, muy cercana a Bertí, transformada en masía. Se piensa que el nombre deriva de Castellar o de Castlà. Se ha identificado como el antiguo castillo de Bertí, del que hay existencia documental desde el año 987. Más adelante, en el siglo XIV se menciona un tal Guillermo de Clascar bajo el dominio de los nobles Centelles. En el siglo XVI ya se la identifica como domus y era propiedad de los señores de Bell-lloc. El edificio actual, de los siglos XV o XVI, deja entrever algunos detalles de la antigua masía, como son las tres crujías paralelas, la planta baja, el piso y la cubierta de dos vertientes. A principios del siglo XX se reformó en un castillo fantasioso de estilo neogótico con elementos arquitectónicos variados, como las ventanas geminadas de arcos con forma de trébol, el coronamiento con forma de almenas y la torre de planta circular en el lado norte. Estos elementos se combinan con otras imitaciones de carácter gótico e, incluso, de origen árabe.

SANT PERE DE BERTÍ, antigua parroquia rural del municipio de Sant Quirze de Safaja situada sobre los Cingles de Bertí, a los que da nombre, centro de una serie de masías dispersas, muchas de ellas abandonadas en la actualidad. Ya en 1718 sólo se contabilizaban 55 habitantes, que en 1787 habían disminuido. En sus proximidades se ubica la cabecera del torrente de Bertí, afluente por la izquierda del río Tenes. El lugar aparece documentado en las fronteras más antiguas de la diócesis de Vic, el año 978, como castrum Bertini o Bertlli. Formó parte primero de la baronía y después del condado de Centelles.

L’ermita de Sant Nicolau, dentro del término municipal de L’Ametlla del Vallès, se encuentra en lo alto de un cerro muy cercano a la Ametlla, con el campanario de la iglesia parroquial en primer plano. Fechada en el año 1106, figura como San Nicolás de Puig Castellar. En el acta de consagración de la iglesia parroquial de Sant Genís, en el año 1123, ya aparece mencionada como sujeta a la parroquia.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 12.5 km ida y vuelta.

Punto de inicio: Casa Municipal de Cultura “La Unió” de Teià, en el paseo de la Riera, 118 y transcurre por las siguientes fuentes: del Senglar, de Les Perdius, del Vedat y del Pericó d’en Canal. También encontraremos algunos parajes emblemáticos: el Sagrat Cor, el refugio de la Ferreria del Vedat y los Rocs d’en Flores. Podremos observar un antiguo molino de harina de la comarca que todavía conserva las bóvedas y que funcionaba con ruedas de madera que recogían el agua del valle. También encontraremos un ejemplo de las barracas de viña del Maresme, con tejado de bóveda de cañón. Salimos desde el edificio de La Unió y vamos hacia arriba por la riera hasta que se bifurca.

En este punto seguimos a la derecha por el torrente del Molí –dejando a la derecha la entrada de Can Munt–, y a mano izquierda veremos el viejo molino de harina. Unos metros más adelante tomamos el primer torrente de la izquierda. A mano derecha encontramos una valla que impide el paso a los vehículos. Es el inicio del camino del Vedat; unos metros más adelante veremos a la izquierda la barraca Vinya Carniceret, seguimos hasta el próximo cruce, y giramos a la derecha. El Sagrat Cor, esta imagen de mármol, de 1956, está enfrente de la iglesia de Sant Martí de Teià, y fue erigida en ocasión de una disputa entre la propietaria de la finca y el rector de la parroquia del pueblo. Desde detrás de la imagen vemos la cantera del Tercio. Siguiendo la pista pasamos cerca de la colina coronada por la estatua de mármol dedicada al Sagrat Cor . Dejamos un camino pequeño a la izquierda y seguimos el sendero.

Muy rápidamente llegamos a la fuente de Les Perdius y algo más adelante al refugio de la Ferreria del Vedat. El refugio de la Ferreria del Vedat. se trata de la antigua herrería de una cantera. Si nos fijamos, al lado del refugio todavía podemos ver marcas en la roca. En este refugio hay mesas y bancos de madera de libre acceso. Desde el refugio tomamos las escaleras que se encuentran detrás de la antigua herrería, un camino a la izquierda que nos llevará a la fuente del Vedat y al mirador del Pi d´en Pere, desde donde podemos gozar de una vista panorámica. Subiendo llegamos a la pista cumbrera, eje viario que atraviesa longitudinalmente el parque, y al mirador de La Cornisa, equipado con bancos y una plataforma de madera que se abre a las llanuras del Baix Maresme y del Vallès Oriental con una excepcional vista panorámica. El letrero nos indica el nombre de los picos y colinas que se divisan. Seguimos mas arriba hasta encontrar un indicador de la ruta de la Cadira del Bisbe, hacia la derecha baja a Premia de Mar y hacia la izquierda tomamos un sendero que sube mas alto hasta las llanuras de Sant Mateu.

Nos acercamos primero hasta la fuente de Sant Mateu y por fin la vemos con agua, después volvemos hacia atrás y nos acercamos a la ermita de Sant Mateu donde hacemos acopio de los bocadillos y descansamos un poco, agradeciendo el buen día que nos esta acompañando. Desandaremos de bajada todo este recorrido hasta llegar de nuevo al refugio de la Ferreria del Vedat, pasándolo, hasta llegar a la plataforma de la cantera D´en Benetti. Encontramos un gran pino y a partir de aquí el camino se estrecha convirtiéndose en un sendero que seguimos hasta cruzar un pequeño torrente que nos lleva al cruce con una pista ancha, que tomaremos a la derecha ya de bajada. Poco después pasamos al lado de unos bloques graníticos apilados y erosionados por efecto del agua en su parte inferior, llamados Rocs d’en Flores, y que por su forma se conocen también como Pedra del Dinosaure. Las bolas de granito son fragmentos de roca de grandes dimensiones que han resistido a la meteorización. Fuera del itinerario, en dirección a la colina D’en Baldiri, encontramos la Roca d’en Riera, un bloque granítico de dimensiones onsiderables. Podemos acercarnos a la colina D´en Baldiri, donde veremos una torre de madera de vigilancia, construida para la prevención de incendios forestales. Seguimos el descenso hasta la fuente del Pericó d’en Canal, donde nos podremos refrescar si lo deseamos. Pasada otra valla y tomando el camino de la derecha, llegamos al cementerio de Teià; este último tramo coincide con la Ruta del Meridiano Verde. Caminaremos rodeados de viñas, última referencia antes de entrar nuevamente en la zona urbanizada. El cultivo de estas viñas, y de todas las del término municipal, se enmarca en la famosa denominación de origen Alella. Un camino bien cuidado nos conduce al torrente del Doctor Barrera, que cruzamos para tomar la calle Berenguer de Roudors, que ya no dejamos hasta llegar otra vez al punto de inicio de este itinerario.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 10 km ida y vuelta.

Partiendo de SANT QUIRZE DE BESORA y por la carretera de Vidrà nos situamos al margen izquierdo del río, atravesamos el paso a nivel y dejamos la carretera para tomar una pista, a la izquierda., que pasa por la estación del tren y sube al castillo de Montesquiu. Pasamos el torrente del Salto de Marinyac con capilla dedicada a Santa María, del término de Sant Quirze de Besora. FUENTE DEL CASTILLO, Bien arreglada, a la derecha del camino. Dejamos, también a la derecha, otro camino que sube al castillo y, a la izquierda, una pista que proviene directamente de Montesquiu de Ripollès.

El castillo es una fortaleza medieval reconstruida (s. XVIII) y fue residencia de los señores de Besora. Es de forma cuadrada y almenada, con una capilla dedicada a Santa Bárbara. Actualmente continúan las restauraciones (se puede visitar durante los fines de semana). Dejamos el castillo a la izquierda y continuamos por el camino. LES SALERES, Cruce, a la izquierda, Dejamos el camino de la Solana y a la derecha vemos la casa Nueva del Castillo, seguimos el camino del medio con una ligera subida. Balsa (del castillo). Encontramos señales tipo sendero blanco-verde. cruze a la Cruz del Soler, se nos une otro camino que sube directamente de Sant Quirze.

Llegamos a EL REVELL . Masia deshabitada, a pocos metros de la casa, existe la FONT DEL REVELL que brota al pie del acantilado que limita la cresta. De regreso a la casa ganamos el altiplano (cortal del Revell, a la derecha) y luego subimos a la cresta, que seguiremos hacia el este. SIERRA DEL REVELL, 954 m. – Máxima altura de esta sierra que presenta el vertiente N arbolado. Visión del castillo de Besora al Este, separado por una amplia collada. Collet de la Mongia. El camino pasa junto a unas balsas y pronto se convierte en un sendero (indicado.) que sube por el bosque en zig-zag (el camino antiguo del castillo era fortificado). Vamos siguiendo las señales rojas. Pasamos una valla de alambre y logramos el plano superior PLA DEL CASTELL .- Estamos en la punta occidental del pla del Castillo, HAY UN mirador sobre el collado que nos separa del Revell.

CASTELL DE BESORA – IGLESIA Y CIMA, 1025 m. – En lo alto de un espolón rocoso hay, medio escondidos, sillares dispersos de muros del castrum Bisora, documentado en el s. x, así como restos del templo y la rectoría. La imagen de Santa María del Castillo fue trasladada a la parroquia nueva del pueblo. De la cima se ve un extenso panorama sobre el pueblo y las sierras cercanas de Bellmunt, Curull, Puigsacalm, castillo de Milany y otros. Hacia el norte, visión del Pirineo oriental.

La Obaga (umbría) del castillo y los jardines

El castillo de Montesquiu fue de hecho un casal fortificado, utilizado por los señores del feudo de Bisaura a modo de avanzada del castillo de Santa Maria de Besora. En el siglo XIX, el castillo pasó a manos no nobiliarias y desde el año 1976, por expresa voluntad de su último propietario, Emili Juncadella, el castillo y la finca son propiedad de la Diputación de Barcelona, que en 1986 los promovió como parque comarcal. Una vez dejados atrás el castillo y la masoveria (cortijo), el itinerario gira a la izquierda siguiendo el indicador de la Solana y comienza a bajar por la umbría de la sierra del castillo, justo por el centro de un bosque de pinos rojos. El sotobosque está formado básicamente por boj y enebrina y son muy corrientes algunos ejemplares de robles. El camino sigue bajando y se acerca a la riera. Dejando a la derecha el camino que conduce a la Solana, llegamos a un claro, posiblemente un antiguo huerto hoy abandonado, en el que el rumor del agua nos indica su proximidad. En este punto merece la pena desviarse del camino cogiendo un desvío a la derecha que, entre avellanos, nos conducirá a la riera, al lugar conocido con el nombre de poza del Pla de l’Hort. Esta riera también se conoce con el nombre de riera del Mall dels Ferrers por las casas de herreros que hay a su inicio y alimenta diversas fuentes, como por ejemplo la fuente del Plátano, que se encuentra junto a la riera, río abajo. Hay que dar marcha atrás para reemprender el camino que dejamos y que ahora discurre, algo más elevado, junto a la riera y los campos de forraje. Llegamos hasta el paso a nivel, donde el itinerario se eleva a la izquierda, y a la derecha el camino sigue hacia Planeses pasando por el puente, debajo del cual encontraremos la fuente Codineta. Cogemos el sendero -indicado por el mojón- que se eleva hacia arriba, hacia la colina del castillo. Debemos aumentar las precauciones. El camino se eleva bastante en el primer tramo y esto permite disfrutar de una buena panorámica del Ter y del pueblo de Montesquiu. Más arriba, entre pinos rojos, robles y algún arce blanco de hoja pequeña, el camino se vuelve algo más llano.

Seguid el plano y disfrutad de la ruta, aproximadamente 14 km ida y vuelta.

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